Celebración del bicentenario de la Independencia Argentina en Roma
- 7 sept 2016
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Con ocasión del bicentenario de la Independencia Argentina, la Embajada Argentina ante la Santa Sede organizó una celebración eucarística de acción de gracias presidida por el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, en la que evocó a la Virgen de Luján y al Cura Brochero.
La Misa se llevó a cabo en la Iglesia Nacional argentina de Roma con la participación de numerosos Embajadores ante Italia y de argentinos residentes en Roma.
Durante su homilía, el cardenal Sandri definió estos doscientos años de vida independiente como “años de crecimiento y, por tanto, de dificultades y de éxitos, de marchas y de contramarchas, de incomprensiones y de reconciliación, de abundancia y de carencias” y agregó “son años de maduración de nuestra patria, hecha por Dios potencialmente próspera y generosa”.
Además, el cardenal argentino recordó el jubileo de la Misericordia que estamos viviendo para decir que “fue también la nota dominante de nuestra vida independiente: siempre Dios Padre perdonándonos, levantándonos, dándonos una nueva posibilidad para reconciliarnos y para integrar en nuestro suelo a todos como hermanos, ¿Cómo no ver una misericordia grande, infinita, un amor generoso de Dios para con nosotros?”, preguntó.
Asimismo, el prelado evocó a las personas con necesidad y aseguró “nuestro futuro promisorio se apoya en la riqueza humana de nuestros mayores, de nuestros conciudadanos, de nuestras familias, en el ánimo lleno de esperanza de nuestros niños y jóvenes, de nuestros abuelos, de nuestros empresarios y de nuestros trabajadores” y añadió “Dios nos ha bendecido tanto como para tener una fundada esperanza de que será posible una patria siempre independiente y acogedora, que integre y no descarte a ningún hermano. En este sentido, recordamos en esta Misa y oramos por quienes más sufren y necesitan, como los que no tienen hogar, trabajo, salud, educación, o los que son víctimas del descarte, del abuso y del tráfico de seres humanos y del narcotráfico”.
Por otra parte, el cardenal Sandri afirmó: “confiamos que los valores cristianos, como también los de las grandes religiones monoteístas presentes en nuestra sociedad, impregnen cualquier actividad humana: el mundo del trabajo, de la política, de la economía, de la ciencia, de las relaciones sociales, de la educación, todas al servicio del hombre. Pedimos a Dios solidaridad y amor al bien común, servicio a los demás sin servirse de los demás y sin buscar solamente el propio interés”.
Al finalizar, rezó por la Patria Argentina: “que Dios bendiga nuestra patria y nosotros cantaremos siempre su alabanza. Acompañados por María, Madre nuestra de Luján, y por la intercesión de nuestro próximamente futuro santo, el Cura Brochero. Amén”.
Con motivo de la celebración de este bicentenario, el Papa Francisco envió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo.

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